Los Foyers de Charité
Son hogares de Luz, Caridad y Amor, es decir, pequeñas comunidades que viven el espiritú de familia y están compuestas por laicos, hombres y mujeres que han recibido una vocación especial a vivir su bautismo en comunidad, según su propio estado de vida: célibes, viudos o casadosm que junto a sacerdotes y diáconos, se entregan al servicio de la evangelización. Son hogares de Luz porque anuncian la Luz de la Palabra y de la Enseñanza de la Iglesia, para formar la conciencia de los discípulos misioneros de Cristo. Son Hogares de Amor por la experiencia que viven del Amor de Dios y que ofrecen a todos los que llegan al Foyer.
Los Foyers de Charité vienen de Jesús mismo, quien le dijo a Marta Robin, una de las grandes místicas del siglo XX: "Yo quiero hacer aquí algo nuevo y muy grande para nuestra gloria". ¿En qué consiste esta novedad que el Señor quiere dar a la Iglesia de hoy? Es una nueva manera de colaborar entre sacerdotes y laicos, es esta complementariedad entre el sacerdocio ministerial del padre del Foyer y el sacerdocio bautismal de los miembros laicos que recrea el único sacerdocio de Cristo. Una comunión entre los dos sacerdocios en el único sacerdocio de Cristo, como nos lo enseña el Concilio Vaticano II (L.G 10).
A partir del 10 de febrero de 1936 entre el Padre Finet y Marta Robin nació la Obra de los Foyers de Charite, hogares que encuentran su fuente en el corazón mismo de Dios y en los acontecimientos redentores de Jesucristo para la salvación de los hombres. Es del Corazón de Cristo de donde brota toda gracia de Luz, Caridad y Amor.
Nuestra vida cotidiana se desarrolla alrededor de la Eucaristía como centro de nuestra jornada, la Adoración Eucarística, el Rosario como encuentro especial con la Reina y Madre muy amada del Foyer, compartimos como una familia, la preparación de los alimentos y la mesa, la formación permanente y el trabajo propio de una casa y sobre todo la acogida de las personas que vienen a nuestros retiros, la predicación de la Palabra y el acompañamiento espiritual.
Fundadores. La historia de Marta Robin
La Obra del Foyer de Charité fue confiada por Nuestro Señor Jesús a la oración y al sacrificio de su hija elegida Marta Robin, en el año 1931 en Francia. Ella aceptó libremente y se entregó sufriendo la pasión de Jesús, oculta en su pequeño cuartito de la Plaine en el pequeño pueblito de Châteauneuf de Galaure. Luego en 1936 con la presencia del Padre Jorge Finet, sacerdote elegido por el Señor, comenzó el primer retiro y la primera comunidad de apenas dos hermanas y el Padre. El Foyer centro se comenzó a construir en el año 1942, en plena guerra mundial.
Marta Robin nace el 13 de marzo 1902 en Châteauneuf de Galaure (Francia). Sus padres eran humildes campesinos, no practicantes. En 1918, tuvo una enfermedad aterradora. Durante 10 años se sucedieron periodos de esperanzas de curación y recaídas. En el 1927, se encontraba totalmente inmovilizada, sin perspectiva del porvenir.
En el año 1928, su vida cambió. Sacerdotes capuchinos misioneros que estaban de paso en la parroquia del pueblo llegaron a visitarla. Ella se confiesa y comulga.
¿Qué paso en este día?
Marta no contará nunca lo que vivió interiormente, pero su vida conoció un viraje decisivo. Comprendió que sus sufrimientos, vividos con Dios y ofrecidos, pueden ser fecundos. "Después años de angustia, después de muchas pruebas físicas y morales, me atreví y escogí a Cristo" decía ella.
Marta obtenía de la oración, de la Eucaristía y de una intensa unión a Dios, una fuerza inexplicable y una irradiación que atrajeron los que se acercaban a ella. Su unión a Dios se volvió tan grande que ella está asociada a los sufrimientos de Cristo en su Pasión y que la volvió a vivir en su propia carne. Su vida con Dios no le impide ser profundamente humana, acogedora con cada uno. No dejó ver nada de su sufrimiento, rezando y ofreciendo para las intenciones conocidas y secretas que le fueron confiadas, con sensatez y humor, lo que asombraba sus visitadores.
Marta Robin trabajó, en su pequeño lugar, para la renovación de la Iglesia. Muchos sacerdotes y consagrados hallaron en ella lo que faltaba al discernimiento de su vocación y una ayuda en su compromiso.Animó varios fundadores de comunidades nuevas. Era una pequeña campesina, llena de sensatez, de humor y de inteligencia de las cosas. Sabía plantear las buenas preguntas.
Recibió en su pequeño cuarto de la finca de "la Plaine" (dejada en oscuras para proteger sus ojos de la luz), más de 100.000 visitantes. Acompaña con su oración y sostiene todas las intenciones que le son confiadas. De todas culturas, hombres y mujeres de todos los medios sociales, creyentes o ateos, llegaron numerosos para encontrar a Marta Robin. Existía un contraste sorprendente entre su humildad, su pobreza y su influencia. La casa de Marta Robin hoy sigue acogiendo a los visitadores, siendo una casa abierta a todos, siempre viviente.
El 10 de febrero 1936 hubo un encuentro providencial entre Marta Robin y el Padre Jorge Finet, de la diócesis de Lyon.“Yo creía llevar a la Santísima Virgen y era ella quien me traía a mí", decía el Padre Finet. Marta transmite al padre los deseos del corazón de Jesús para con su obra de los Foyers de Charité y le muestra cuál sería su misión dentro de ella.
Así en el Año 1936 nacía humildemente el pequeño primer Foyer en la ciudad francesa de Châteauneuf de Galaure, con 4 personas: Marta Robin, Marie Ange, Helène y el Padre Finet, del cual fue el Padre hasta el fin de su vida. Posteriormente se fundaron 75 Foyers en los distintos continentes.
Marta parte a la casa del Padre el 6 de febrero de 1981. Casi 7000 personas asistieron a sus funerales, signo de la asombrosa fecundidad de esta vida escondida y entregada a todos.
Jesús continúa su obra redentora a través de la misión que nos confía, hoy mismo sigue llamándonos, pues la mies es abundante.
Historia del Foyer de Charite Medrano - Padre Viotto y Comunidad
Esta obra de Jesús se fue extendiendo por todo el mundo, hasta que llegó a nuestra Patria Argentina, a Medrano. El 24 de febrero de 1978 el Padre Franco Viotto asumió como párroco de la Parroquia Santísima Trinidad de Medrano con la misión de fundar el Foyer de Charité pedido por el Arzobispo de Mendoza, Monseñor Maresma. En 1980 comenzó a formarse la comunidad con la llegada de Maria Soens y luego Ana D'Huteau quienes trabajaron junto con el padre para la fundación del Foyer. En 1982 con la ayuda de un donante colombiano se compró el terreno actual, mientras ya se realizaban retiros en Lunlunta. El 10 de Mayo de 1985 comenzó la construcción de la actual casa del Foyer, llevada a buen término gracias a la generosidad de muchos amigos de Medrano y alrededores, muchos de ellos cursillistas y de los otros Foyers del mundo. Fue bendecida por Monseñor Cándido Rubiolo el 8 de Mayo de 1988. A partir de ese momento los retiros comenzaron a realizarse en la actual casa del Foyer.
El Señor llamó a su reino al Padre Viotto el 5 de Junio de 1994.
La comunidad siguió sosteniendo con su oración y trabajo fiel esta obra y pidiendo por un nuevo Padre. Fue el 13 de Mayo del 2000 cuando la Virgen María trajo al Padre Héctor Rodríguez desde Colombia para continuar esta maravillosa obra para el bien espiritual de muchos y para la formación en nuestra fe católica. Él y la pequeña comunidad, con la cercanía y ayuda de numerosos amigos y colaboradores, continúan la tarea de los retiros espirituales y el acompañamiento espiritual de quienes van allí buscando sentido a su vida, buscando a Dios, su Amor y Misericordia, su Palabra y el alivio a sus penas.
ORACION DE MARTA ROBIN
Oh Madre Amadísima,
Tú que conoces de manera tan perfecta los caminos de la Santidad y del Amor,
enséñanos a elevar frecuentemente nuestro espíritu y nuestro corazón hacia la Trinidad,
a fijar en Ella nuestra respetuosa y amorosa atención.
Y puesto que Tú caminas con nosotros por los senderos de la Vida Eterna,
no permanezcas extraña con los débiles peregrinos que tu caridad desea tanto reunir;
vuelve hacia nosotros tus miradas misericordiosas,
atráenos a tus claridades, inúndanos en tus dulzuras,
llévanos en la luz y en el Amor,
llévanos siempre más lejos y más alto en los esplendores del Cielo.
Que nada pueda jamás turbar nuestra paz,
ni apartarnos del pensamiento de Dios,
sino que cada minuto nos lleve más adentro
en las profundidades del insondable Misterio,
hasta el día en que nuestra alma
plenamente abierta a las iluminaciones de la unión divina,
lo vea todo en el eterno Amor y en la unidad.
Amén


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